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¿Es posible que desaparezca el dinero físico?

¿Es posible que desaparezca el dinero físico?

El modo de avanzar de la actual sociedad hacia la digitalización comienza a alentar un debate que a muchos lleva a pensar que el efectivo puede tener los días contados. Aunque se trata de una realidad aún lejana, la proliferación de los pagos móviles y las carteras digitales invita a pensar que el dinero digital puede imponerse en un futuro a la impresión de billetes.

Un informe reciente de Tecnocom advierte que ahora mismo un 23% de españoles usa el efectivo exclusivamente, mientras que un 7% de la población sólo paga con tarjeta. Aunque los gobiernos caminan hacia la promoción del pago digital para luchar contra el fraude fiscal, Europa no termina de abrazar al completo la idea de desechar el efectivo. Aunque asomando viene ya el ejemplo de Suecia, donde el 98% de los movimientos económicos se hacen con transacciones y sólo un 2% se realizan con pagos en metálico. Además, el gobierno sueco marca 2030 como fecha límite para hacer desaparecer el papel moneda de sus calles.

Ahora cabe preguntarse cuál es la ventaja del dinero digital. Uno de los motivos arrojados por las instituciones gubernamentales y entidades financieras es la comodidad, la sencillez y la opción de acceder a los fondos personales en cualquier momento, sin importar que se esté en otro país. En términos de seguridad, usar métodos de pagos electrónicos aporta el plus de que, en caso de robo, siempre podemos bloquear todos los sistemas y así proteger nuestro dinero. Otro motivo de peso que mantienen los más firmes defensores de estos modos de pago es que organismos como la Unión Europea podrán ahorrar cantidades considerables de euros si dejan de emitir billetes, para así destinarlo a otras partidas. También defienden muchos gobiernos que se sigan estos procesos de pago por el hecho de poder rastrear mejor el movimiento del dinero y de esta manera frenar el flujo del capital hacia paraísos fiscales.

En el lado contrario, están los reacios a ceder parte de su privacidad. Pues muchos dicen que esto hará que gobiernos y organizaciones intuyan movimientos de las personas a raíz de datos registrados en su banco. Por otro lado, la brecha digital que pudiera abrirse con personas más envejecidas e inadaptadas a las tecnologías se enfoca como un posible problema a combatir.

 

En resumen, la diversidad de pagos digitales confirma la tendencia a un futuro diferente. No obstante, la posibilidad de que se extinga el efectivo es remota en un futuro inmediato y la convivencia con las tarjetas de crédito y pagos móviles continuará un largo tiempo.

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