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El papel de la educación financiera en la era digital

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Llamamos educación financiera al proceso de aprendizaje de cada ciudadano en cuanto a la gestión de sus recursos económicos. En la época que vivimos de transformación digital, han ocurrido diversos cambios en la organización, formas de trabajo y procesos internos de las entidades bancarias.

La transformación digital es un proceso que se ha acelerado de forma exponencial en los últimos años, afectando a todos los ámbitos de la vida y cobrando especial importancia dentro del sistema financiero. Esta transformación influye tanto en las entidades financieras como en sus clientes y en las relaciones que se producen entre ellos. Si bien este proceso de digitalización no afecta a las bases de los intercambios económicos, sí pone de relieve el carácter multidisciplinar de la educación financiera y la necesidad de adaptación para que esta sea efectiva.

Los avances tecnológicos producen una serie de ventajas para los usuarios de los servicios financieros como pueden ser la facilidad de acceso, la comodidad y la rapidez para realizar nuestras gestiones. Estos avances han sido asumidos rápidamente por las nuevas generaciones, pero todavía existe un gran porcentaje de la población con dificultades para moverse en este medio. El cambio en los intermediarios bancarios tradicionales, que proporcionaban una atención exclusiva y específica para cada cliente, así como el riesgo de fraude o robo de datos nos llevan a la conclusión de que la analfabetización informática es uno de los aspectos en los que debe incidir de manera más apremiante la educación financiera para que esta sea efectiva.

Así pues, para tener un grado de conocimientos suficiente en materia financiera es necesario que los usuarios adquieran antes una serie de competencias digitales e informáticas. De lo contrario, corremos el riesgo de producir el efecto opuesto y dejar de lado a amplios sectores de la población. Así mismo, los nuevos riesgos derivados de la digitalización (fraude, robo de datos, blanqueo de capitales, etc.) deben ser uno de los focos principales dentro de la educación.

Podemos concluir que a pesar de la transformación digital y los cambios que produce en las entidades bancarias y las formas de relacionarse con sus clientes, la educación financiera sigue teniendo las mismas bases pero debe adaptarse a los nuevos tiempos para que pueda ser efectiva. La educación financiera y la educación informática y digital deben ir de la mano.

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